INTRODUCCIÓN
«Siempre se le hacía difícil arreglárselas con el mundo exterior, al tiempo que iba ahondándose cada vez más en el manantial de su creación poética... Bebedor y drogadicto empedernido, jamás le abandonaba su porte noble, de un temple espiritual fuera de lo común; no hay hombre que haya podido verle jamás tambalearse siquiera o ponerse impertinente cuando bebía, si bien a horas avanzadas de la noche su forma de hablar,  por lo demás tan delicada y como rondando siempre a un mutismo inefable, se endurecía a menudo con el vino de una manera peculiar y entonces podía aguzarse en una malicia relampagueante. Pero por debajo, solía sufrir él más que aquéllos sobre cuyas cabezas descargaba como un rayo la daga de sus palabras en el corro enmudecido; pues en tales momentos parecía de una veracidad tal que le partiera auténticamente el corazón. Por lo demás, era un hombre callado, ensimismado, pero en modo alguno reservado; al contrario, sabía entenderse bondadoso y humano como el que más con gente sencilla y franca de cualquier clase social, de la más alta a la más baja, con que tuvieran el corazón "en su sitio", en particular con los niños. Bienes apenas le quedaban, tener libros siempre le pareció superfluo, y acabó "liquidando" por lo que le dieran todo su Dostoievski, al que veneraba fervientemente... Entonces estalló la guerra, y Trakl tuvo que ir al frente en su antiguo puesto de farmacéutico militar con un hospital volante. A Galitzia. Al principio aquello pareció romper el hielo y arrancarle a su pesadumbre. Pero luego, tras la retirada de Grodeck, recibí desde el hospital de plaza de Cracovia, adonde se le había llevado para observación por su estado psíquico, un par de cartas suyas que sonaban como llamadas de socorro de su alma. Me decidí sin tardar y salí hacia Cracovia. Allí tuve el último y conmovedor encuentro con mi inolvidable amigo. En Cracovia y de vuelta a Viena hice cuanto estuvo en mi mano por traerle de vuelta a los cuidados de casa. Pero apenas llegué allí [a Innsbruck] recibí la noticia de su muerte. Murió la noche del 3 al 4 de noviembre de 1914, tras un día de agonía, presuntamente por efecto de una dosis de veneno que ingirió; de todos modos su final está envuelto en la oscuridad, pues no se permitió estar a su lado a su asistente. Éste, un minero de Hallstatt adscrito a Sanidad, llamado Mathias Roth, fue el único ser humano que asistió de luto al entierro de Trakl». (T)

[Testimonio de Ludwig von Ficker, en Kurt PINTHUS (ed.), Menschheitsdämmerung. Ein Dokument des Expressionismus. (Lernmaterialien), Berlín: Ernst Rowohlt Verlag, 1920, traducción del pasaje de J.-L. Arántegui]
Georg Trakl
NOTICIA BIOGRÁFICA
Nace el 3 de febrero de 1887 en Salzburgo, hijo de un comerciante. Desde 1897, estudios en el Gymnasium, piano, lecturas de simbolistas franceses, además de Nietzsche, Lenau, George, Hofmannstahl; desde 1905,  mancebo de botica; empieza a tomar drogas. En 1908 empieza los estudios de Farmacia en Viena; cambios de domicilio (Innsbruck, Salzburgo, Viena) y de empleo (en farmacias, en los ministerios de Trabajo y de Guerra); primer volumen de poemas en 1913 (Gedichte), aunque sus primeras obras deben de ser de 1904. Al estallar la guerra, sanitario militar; en la batalla de Grodek tuvo que ocuparse el sólo de 90 heridos graves; intento de suicidio, se le envía al hospital de Cracovia para observación psiquiátrica; muere la noche del 3 al 4 de noviembre, al parecer de una sobredosis de cocaína. En 1917 aparece la primera edición completa de su obra, Die Dichtungen. (T)
Trakl en el ejército
Con el uniforme del ejército austrohúngaro,
1914
POEMAS | GEDICHTE
El sol
A los enmudecidos
Crepúsculo en el alma
Queja
Grodek
Trakl traducido por Feliu Formosa
FUENTES | QUELLEN
(Or) «Die Sonne», en Der Brenner, 7, año IV,  Innsbruck, 1 de enero  de 1914, p. 306; «An die Verstummten», en Der Brenner, 7, año IV, Innsbruck, 1 de enero de 1914, 7, pp. 306 y ss.; «Geistliche Dämmerung», en Sebastian im Traum, Leipzig: K. Wolff, 1915; «Klage», en Brenner Jahrbuch 1915, Innsbruck, p. 13; y «Grodek», en Brenner Jahrbuch 1915, Innsbruck, p. 14.

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ENLACES | LINKS
Georg Trakl. Erstdrucke in Der Brenner. Institut für Textkritik, Heidelberg.
Martin HEIDEGGER, «El habla en el poema. Una dilucidación de la poesía de Georg Trakl», traducción de Yves Zimmermann de Die Sprache im Gedicht. Eine Erörterung von Georg Trakls Gedicht, 1953.
Hartmut CELLBROT, «Zu Trakl und Nietzsche», Trans, Internet-Zeitschrift für Kulturwissenschaften, 6, 1998.
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