oghataraºasutta½
eva½ me suta½ -- eka½ samaya½ bhagav± s±vatthiya½ viharati jetavane an±thapiº¹ikassa ±r±me. atha kho aññatar± devat± abhikkant±ya rattiy± abhikkantavaºº± kevalakappa½ jetavana½ obh±setv± yena bhagav± tenupasaªkami; upasaªkamitv± bhagavanta½ abhiv±detv± ekamanta½ aµµh±si. ekamanta½ µhit± kho s± devat± bhagavanta½ etadavoca --

```katha½ nu tva½,m±risa, oghamatar²'ti?

`appatiµµha½ khv±ha½, ±vuso, an±y³ha½oghamatari'nti.

`yath± katha½ pana tva½, m±risa, appatiµµha½ an±y³ha½ oghamatar²'ti?

`yad±khv±ha½, ±vuso, santiµµh±mi tad±ssu sa½s²d±mi; yad±khv±ha½, ±vuso, ±y³h±mi tad±ssu nibbuyh±mi. eva½ khv±ha½, ±vuso, appatiµµha½ an±y³ha½ oghamatari'''nti.

``cirassa½ vata pass±mi,
br±hmaºa½ parinibbuta½.
appatiµµha½ an±y³ha½,
tiººa½ loke visattika''nti.. --
idamavoca s± devat±.
samanuñño satth± ahosi.

atha kho s± devat± -- ``samanuñño me satth±''ti bhagavanta½ abhiv±detv± padakkhiºa½ katv± tatthevantaradh±y²ti.
 
PARA CRUZAR LA CORRIENTE
Traducción de José Manuel Alvárez Flórez
      He oído contar que una vez estaba el bendito cerca de Savatthi, en el bosque de Jeta, en el monasterio de Anathapindika y que se le apareció hacía el final de la noche cierta diosa, iluminaba su intenso resplandor todo el bosque de Jeta, y que se inclinó ante él, se puso a un lado y dijo:

      —Decidme, querido señor, ¿cómo cruzasteis la corriente?

      —Crucé la corriente sin esforzarme en avanzar y sin parar.

      —¿Pero cómo pudisteis mi querido señor cruzar la corriente sin esforzaros en avanzar y sin parar?

      —Si me esforzaba en avanzar, giraba en remolino. Si paraba, me hundía. Por eso crucé la corriente sin empujar hacia delante y sin parar.

      —He conocido al fin
      a un sabio
      liberado del todo
      que sin esforzarse en avanzar,
      sin parar
      dejó atrás
      los anhelos del mundo.

      Eso dijo la diosa. Y lo aprobó el maestro. Y ella lo vio y se dijo «el maestro me aprueba». Y se inclinó ante él y desapareció.