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Irlanda, tierra de duendes, santos, luchas perpetuas, libros exquisitamente iluminados, paisajes embriagadores y constantes paradojas, parece una cuna hecha a la medida de William Butler Yeats (Sandymont, Dublin, 13 de junio de 1865 Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 28 de enero de 1939). La riqueza intelectual de Yeats se ve reflejada en toda su obra. En ella confluyen los mitos, la historia, la política, el folklore gaélico y la feraz sed humana por el arte en todas su formas. Una polifonía de fuentes que le valió tanto la aclamación mundial y el Premio Nobel de Literatura en 1923 como la ironía y las burlas de muchos de sus contemporáneos. Su papel central en el movimiento conocido como Celtic Revival contra la influencia cultural inglesa del período victoriano, su actividad política como miembro del Sinn Fein y senador de la República Libre de Irlanda, su amor por la heroína revolucionaria Maud Gonne, sus excentricidades, su misticismo, su creencia en la poesía como una suerte de magia, y el deseo de que la lírica irlandesa fuera algún día «lo suficientemente grande para conducir un mundo enfermo de teorías a las dulces fuentes de la poesía primitiva, en cuyos bordes todavía perduran la sabiduría y la rima inmortal», no fueron motivos menores para que muchos le atribuyeran la imagen del guerrero poeta celta, tan celebrada en las sagas irlandesas y nórdicas.
La primera versión de «Leda y el cisne» fue cedida para su publicación en un periódico radical, To-morrow, en 1923. Años después el poema fue publicado con modificaciones en The Tower (1928). En palabras de Yeats, el poema surgió de «una meditación sobre Irlanda y la política mundial», pero luego « el cisne y la mujer cobraron tal magnitud que la política quedó a un lado», subyacente. El poema se transformó desde entonces en una fuente inagotable de controversias de índole moral, filosófica, política y religiosa. Según Lady Gregory, la fuente visual inmediata del soneto fue el grabado de una estela helenística impreso en la Histoire de l'Art de Elie Faure (1921), estela que representa el mito del encuentro entre Zeus y Leda, del que habrían nacido dos parejas de gemelos (Helena y Clitemnestra, por un lado; y Cástor y Pollux, por el otro). Las diferentes versiones del mito sobre la aquiescencia de Leda o la violenta irrupción del príncipe del Olimpo no escaparon a las consideraciones de Yeats. La presente traducción intenta recrear la tensión verbal activo-pasivo y el resto de elementos en oposición: concreto-abstracto, intensidad-distancia, acción-indiferencia. En conjunto, estas oposiciones transmiten al lector la tensión entre el intento humano de transformar la realidad y el inexorable desenlace del destino, característica del arte de la Antigua Grecia y las expresiones que lo han revalorizado a lo largo de los siglos. Asimismo, la traducción intenta conservar en la medida de lo posible la estructura del soneto original que, escapando levemente a la rigidez clásica de esta forma, insinúa una fluctuación entre el Yeats romántico y el modernista.
En «Las estatuas», poema publicado en Last Poems (1939), Yeats no sólo reivindica el legado cultural helénico y su permanencia en el desarrollo de Occidente, sino también los peligros que encarna el conocimiento abstracto y la necesidad de conservar la pureza del alma humana. Haciendo gala de un singular sincretismo, Yeats encauza las referencias históricas universales para sustentar su anhelo de que la nación irlandesa recupere la memoria y la tradición, y forje así los pilares de su libertad reconquistada. Con la finalidad de responder al interrogante sobre el futuro de Eire, las alusiones a la Grecia antigua convergen a lo largo del poema con las alusiones que enfrentan Europa a Asia, y el poeta presenta la proporción y medida de una imaginaria estatuaria griega como el ideal armónico a alcanzar por los irlandeses. En la última estrofa, que empieza con una mención de Patrick Pearse el héroe del fracasado alzamiento de la Pascua de 1916, que tuvo como cuartel general la sede de correos en Dublín, algunos críticos han creído reconocer una alusión negativa a la estatua del legendario Cuchulain realizada a principios del siglo XX por Oliver Sheppard, de factura entre neoclásica y manierista, que contrastaría violentamente con la serenidad del modelo escultórico griego al que apela Yeats. Tras la independencia, la estatua de Cuchulain fue colocada frente al edificio de correos en recuerdo del alzamiento. La traducción busca conservar tanto la riqueza visual como el equilibrio formal del poema y acercar al lector el complejo y a veces oscuro simbolismo del texto. (T) |