Nota introductoria y traducción de José Luis Reina Palazón
Es inútil postularlo como el mejor poeta del siglo. Celan es el de más radical evolución. Radical en todos los sentidos de la palabra: extremo, básico, tajante. Desde La arena de las urnas (Viena, 1948) hasta Estancia del tiempo (Frankfurt, 1976), su poesía traspasa todas las fronteras interiores que se trazó a sí misma: desolación, el giro/signo, los cantos filamentos más allá de los hombres, la compulsión de verdad, su parte de nieve. Llegado aquí el mundo es ya ilegible —«Todo es doble»— para el poeta, que atravesó el tiempo habitual y sabe entonces que de su fisura, su nieve, su olvido radical y profundo, ronco de amarga memoria, surge lo nuevo de sí mismo, como un cristal por su impresión tallado, imperecedero. La duplicidad del mundo, su falsedad social, es el blanco al que Celan atina con «la persistencia en lo natural», lo que queda de vida en un mundo que cosifica y aliena a todo el que se opone a su engranaje. Esa vida, él la requiere aún como un cerco del tiempo, lo que tal mundo niega por sistema y por crueldad: el aliento de criatura. Lo demás es perverso. Prostituido si no. Nuestra trascendencia es ya una torre de Babel construida de seca sangre. Sólo una escritura que pueda alejarse de sí misma, es decir, sirgar los falsos meandros de su propia fe, puede mantener aún la visión que surge de lo oscuro. Gallardete desgarrado, el poema elimina tierras y mares como garantía de su soledad. Sólo nombre —indeterminado— que porta una cifra sólo, el tú innumerable, se sobrepasa a sí mismo en ese signo otro. En él, hoja sin árbol, forma irrepetible, presencia singular, el poeta convoca los contrarios, los libera de su muerte identificadora: el hacha florece, el pan mira y sana al ahorcado, en ese lugar innombrable, que evoca el poema, aún es la vida el único refugio. Desbrozadas, deslizadas como últimos sueños, las sombras de las palabras, esperan, ubicadas, el viento ascendente, lectura que enarble su parte de nieve.

Esa parte, luz de lo oscuro, habla en el mundo tartamudeante tan sólo como huésped, menos aún, tan sólo como nombre, un alguien que al descender en el tiempo, al brillar en su muro, se eleva en su ángulo de incidencia, en su herida existencial. Lo que se opone al mundo no es otra cosa que la marca en lo humano de su negatividad. Celan lleva al sujeto del poema, el yo distante y reflejado, el tú dialogante y personal, a la expresión de esa marca en el lenguaje: el poema es a la vez honda de tiniebla y piedra qe ha de bajar la luz de la alta tarde, el sobremás de una existencia necesitada de descenso, como una fugaz estrella que sólo fulge al caer. Sólo en ese orden de la noche recupera el lenguaje, encuentra el poema, su posible dirección, más allá de su inmediato significado, más acá del significante de su mediación. Allí donde como un tartamudo con chinas blancas, delante de una carpa de locos, comienza el nuevo diálogo sin canto y sin obligación. Libre y liberado, también de la libertad de los significados. Mascando, marcando, con dientes de escritura el pan del conversar con lo olvidado, por las palabras, en las palabras, esos callejones, hasta ahora sin salida, donde se esconde el verdadero interlocutor: ése que sabe no de temas situados, o temas importantes, sino de sus significaciones expatriadas. Las que escapan a los crímenes de todos los tiempos, como hojas sin árbol. (T)
TODESFUGE
Schwarze Milch der Frühe wir trinken sie abends
wir trinken sie mittags und morgens wir trinken sie nachts
wir trinken und trinken
wir schaufeln ein Grab in den Lüften da liegt man nicht eng
Ein Mann wohnt im Haus der spielt mit dem Schlangen der schreibt
der schreibt wenn es dunkelt nach Deutschland dein goldenes Haar Margarete
er schreibt es und tritt vor das Haus und es blitzen die Sterne er pfeift siene Rüden herbei
er pfeift seine Juden hervor läßt schaufeln ein Grab in der Erde
er befiehlt uns spielt auf nun zum Tanz

Schwarze Milch der Frühe wir trinken dich nachts
wir trinken dich morgens und mittags wir trinken dich abends
wir trinken und trinken
Ein Mann wohnt im Haus der spielt mit den Schlangen der schreibt
der schreibt wenn es dunkelt nach Deutschland dein goldenes Haar Margarete
Dein aschenes Haar Sulamith wir schaufeln ein Grab in den Lüften da liegt man nicht eng

Er ruft stecht tiefer ins Erdreich ihr einen ihr andern singt und spielt
er greift nach dem Eisen im Gurt er schwingt seine Augen sind blau
stecht tiefer die Spaten ihr einen ihr andern spielt weiter zum Tanz auf

Schwarze Milch der Fruehe wir trinken dich nachts
wir trinken dich mittags und morgens wir trinken dich abends
wir trinken und trinken
ein Mann wohnt im Haus dein goldenes Haar Margarete
dein aschenes Haar Sulamith er spielt mit den Schlangen

Er ruft spielt süßer den Tod der Tod ist ein Meister aus Deutschland
er ruft streicht dunkler die Geigen dann steigt ihr als Rauch in die Luft
dann habt ihr ein Grab in den Wolken da liegt man nicht eng

Schwarze Milch der Frühe wir trinken dich nachts
wir trinken dich mittags der Tod ist ein Meister aus Deutschland
wir trinken dich abends und morgens wir trinken und trinken
der Tod ist ein Meister aus Deutschland sein Auge ist blau
er trifft dich mit bleierner Kugel er trifft dich genau
ein Mann wohnt im Haus dein goldenes Haar Margarete
er hetzt seine Rüden auf uns er schenkt uns ein Grab in der Luft
er spielt mit den Schlangen und träumet der Tod ist ein Meister aus Deutschland

dein goldenes Haar Margarete
dein aschenes Haar Sulamith





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FUGA DE LA MUERTE
Negra leche del alba la bebemos de tarde
la bebemos a mediodía de mañana la bebemos de noche
bebemos y bebemos
cavamos la fosa en los aires no se yace allí estrecho
Vive un hombre en la casa que juega con las serpientes que escribe
que escribe al oscurecer a Alemania tu pelo de oro Margarete
lo escribe y sale de la casa y brillan las estrellas silba a sus mastines
silba a sus judíos hace cavar una fosa en la tierra
nos ordena tocad a danzar

Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos de mañana a mediodía te bebemos de tarde
bebemos y bebemos
Vive un hombre en la casa que juega con las serpientes que escribe
que escribe al oscurecer a Alemania tu pelo de oro Margarete
Tu pelo de ceniza Sulamit cavamos una fosa en los aires no se yace allí estrecho

Gritad hincad los unos más hondo en la tierra los otros cantad y tocad
agarra el hiero del cinto lo blande son sus ojos azules
hincad los unos más hondo las palas los otros seguid tocando a danzar

Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos de mañana a mediodía te bebemos de tarde
bebemos y bebemos
Vive un hombre en la casa tu pelo de oro Margaret
tu pelo ceniza Sulamit juega con las serpientes

Grita que suene más dulce la muerte la muerte es un Maestro Alemán
grita más oscuro el tañido de los violines así subiréis como humo en el aire
así tendréis una fosa en las nubes no se yace allí estrecho

Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos a mediodía la muerte es un Maestro Alemán
te bebemos de tarde y mañana bebemos y bebemos
la muerte es un Maestro Alemán su ojo es azul
él te alcanza con bala de plomo su blanco eres tú
vive un hombre en la casa tu pelo de oro Margarete
azuza sus mastines a nosotros nos regala una fosa en el aire
juega con las serpientes y sueña la muerte es un Maestro Alemán

tu pelo de oro Margarete
tu pelo de ceniza Sulamit





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(Or) Paul CELAN, Gesammelte Werke in fünf Bänden, Beda ALLEMAN y Stefan REICHERT (eds.), Frankfurt: Suhrkamp Verlag, 1983.
(Tr) Paul CELAN, Obras completas, traducción de José Luis Reina Palazón,  Madrid: Trotta, 1999.
 
Paul Celan Links. Germanistik-Seite, Universitätsbibliothek der Freien Universität Berlin.
 
Das hörbare Erbe: Paul Celan liest «Todesfuge», «Corona», «Wasser und Feuer», «Psalm» und andere Gedichte. Lyrikline.org.
 
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