Traducción de Francesca Mestre
 
ΑΝΤΙΓΟΝΗ 

Τοὺς μὲν ἀμφὶ Τυδέα καὶ Καπανέα καὶ εἰ δή τις ῾Ιππομέδων καὶ Παρθενοπαῖος ἐνταῦθα ᾿Αθηναῖοι θάψουσιν ἀγῶνα ἀράμενοι τὸν ὑπὲρ τῶν σωμάτων, Πολυνείκην δὲ τὸν Οἰδίποδος ᾿Αντιγόνη ἡ ἀδελφὴ θάπτει νύκτωρ ἐκφοιτήσασα τοῦ τείχους καίτοι κεκηρυγμένον ἐπ' αὐτῷ μὴ θάπτειν αὐτὸν μηδὲ ἑνοῦν τῇ γῇ, ἣν ἐδουλοῦτο. τὰ μὲν δὴ ἐν τῷ πεδίῳ νεκροὶ ἐπὶ νεκροῖς καὶ ἵπποι, ὡς ἔπεσον, καὶ τὰ ὅπλα, ὡς ἀπερρύη τῶν ἀνδρῶν, λύθρου τε οὑτοσὶ πηλός, ᾧ φασι τὴν ᾿Ενυὼ χαίρειν, ὑπὸ δὲ τῷ τείχει τὰ μὲν τῶν ἄλλων λοχαγῶν σώματα μεγάλοι τέ εἰσι καὶ ὑπερβεβληκότες ἀνθρώπων, Καανεὺς δὲ γίγαντι εἴκασται· πρὸς γὰρ τῷ μεγέθει βέβληται ὑπὸ τοῦ Διὸς καὶ ἔτι τύφεται. τὸν Πολυνείκην δὲ ἡ ᾿Αντιγόνη μέγαν καὶ κατ' ἐκείνους ὄντα καὶ ἀνῄρηται τὸν νεκρὸν καὶ θάψει πρὸς τῷ τοῦ ᾿Ετεοκλέους σήματι διαλλάττειν ἡγουμένη τοὺς ἀδελφούς, ὡς λοιπὸν ἔτι. τί φήσομεν, ὦ παῖ, τὴν σοφίαν τῆς γραφῆς; σελήνη μὲν γὰρ προσβάλλει φῶς οὔπω πιστὸν ὀφθαλμοῖς, μεστὴ δὲ ἐκπλήξεως ἡ κόρη θρηνεῖν ὥρμηκε περιβάλλουσα τὸν ἀδελφὸν ἐρρωμένοις τοῖς πήχεσι, κρατεῖ δὲ ὅμως τοῦ θρήνου δεδοικυῖά που τὰ τῶν φυλάκων ὦτα, περιαθρεῖν τε βουλομένη πάντα τὰ πέριξ ὅμως ἐς τὸν ἀδελφὸν βλέπει τὸ γόνυ ἐς γῆν κάμπτουσα. τὸ δὲ τῆς ῥοιᾶς ἔρνος αὐτοφυές, ὦ παῖ, λέγεται γὰρ δὴ κηπεῦσαι αὐτὸ ᾿Ερινύας ἐπὶ τῷ τάφῳ, κἂν τοῦ καρποῦ σπάσῃς, αἷμα ἐκδίδοται νῦν ἔτι. θαῦμα καὶ τὸ πῦρ τὸ ἐπὶ τοῖς ἐναγίσμασιν· οὐ γὰρ ξυμβάλλει ἑαυτῷ οὐδὲ ξυγκεράννυσι τὴν φλόγα, τὸ ἐντεῦθεν δὲ ἄλλην καὶ ἄλλην τρέπεται καὶ τὸ ἄμικτον δηλοῖ τοῦ τάφου.
 

  ANTÍGONA (DESCRIPCIONES DE CUADROS, 2.29)
Tanto Tideo como Capaneo, y también Hipomedonte y Partenopeo serán enterrados por los atenienses que han luchado para recuperar sus cuerpos; en cambio a Polinices, hijo de Edipo, es su hermana Antígona quien lo entierra, de noche, después de salir de la ciudad cruzando las murallas, a pesar de que ha sido proclamada la orden de que no sea enterrado en la tierra que había querido esclavizar.

Vemos en la llanura cadáveres sobre cadáveres, caballos que han caído, armas que han soltado los hombres y esta especie de barro ensangrentado que, dicen, tanto complace a Enio. A los pies de la muralla son reconocibles los cuerpos de los otros jefes, por su tamaño sobrehumano, entre ellos Capaneo, representado como un Gigante: pues no sólo es enorme sino que ha sido alcanzado por el rayo de Zeus y todavía sale humo de su cuerpo. En cuanto a Polinices, enorme también como sus compañeros, Antígona ha levantado su cuerpo y va a enterrarlo al lado del de Eteocles, pensando reconciliar a los dos hermanos de la única manera posible, ya ahora.

¿Qué decir, muchacho, del arte de este cuadro? La luna proyecta una luz prácticamente imperceptible para los ojos; en el centro, la muchacha, presa de espanto, a punto de lanzar un gemido de dolor, mientras rodea con sus fuertes brazos al hermano; retiene, sin embargo, su gemido pues teme que llegue a oídos de los centinelas y, aunque deseosa de mirar a su alrededor, no aparta los ojos de su hermano, con la rodilla hincada en tierra.

Este brote de granado, muchacho, ha crecido espontáneamente; se dice que las Erinias pusieron la semilla sobre el túmulo; si cogieras uno de sus frutos, verías cómo todavía hoy sale sangre de él. Una maravilla es también el fuego para la ceremonia fúnebre: no se eleva de una vez ni arde con una sola llama, sino que a partir de aquí se separa en dos chorros de fuego, prueba de la enemistad que sigue existiendo en la tumba.
 
 
 
(Tr) FILÓSTRATO, Descripciones de cuadros, traducción de Francesca Mestre, Madrid: Gredos, Biblioteca Clásica, 1996.