Traducción de Francesca Mestre
 
ΑΧΙΛΛΕΩΣ ΤΡΟΦΑΙ

     Νεβρὸς καὶ λαγώςταῦτα θηράματα τοῦ νῦν ᾿Αχιλλέωςὁ δέ γε ἐν ᾿Ιλίῳ πόλεις αἱρήσει καὶ ἵππους καὶ ἀνδρῶν στίχαςκαὶ οἱ ποταμοὶ αὐτῷ μαχοῦνται μὴ ἐῶντι αὐτοὺς ῥεῖνκἀκείνων μὲν τῶν ἔργων μισθὸν ἀποίσεται Βρισηίδα καὶ τὰς ἐκ Λέσβου ἑπτὰ καὶ χρυσὸν καὶ τρίποδας καὶ τὸ τοὺς ᾿Αχαιοὺς ἐπ' αὐτῷ εἶναιτὰ δὲ παρὰ τῷ Χείρωνι ταῦτα μήλων δοκεῖ καὶ κηρίων ἄξιακαὶ ἀγαπᾷςὦ ᾿Αχιλλεῦμικρὰ δῶρα πόλεις ἀπαξιώσων τότε καὶ τὸ κῆδος τοῦ ᾿Αγαμέμνονος. ὁ μὲν οὖν ἐπὶ τῆς τάφρου καὶ ὁ  κλίνας τοὺς Τρῶας ἐκ μόνου τοῦ βοῆσαι καὶ ὁ κτείνων ἐπιστροφάδην καὶ ἐρυθραίνων τὸ τοῦ Σκαμάνδρου ὕδωρ ἵπποι τε ἀθάνατοι καὶ ἕλξεις ῞Εκτορος καὶ ὁ βρυχώμενος ἐπὶ τοῖς τοῦ Πατρόκλου στέρνοις ῾Ομήρῳ γέγραπται, γράφει δὲ αὐτὸν καὶ ᾄδοντα καὶ εὐχόμενον καὶ ὁμωρόφιον τῷ Πριάμῳ. τουτονὶ δὲ οὔπω ξυνιέντα ἀρετῆςἀλλὰ παῖδα ἔτι γάλακτι ὑποθρέψας καὶ μυελῷ καὶ μέλιτι δέδωκεν ὁ Χείρων γράφειν ἁπαλὸν καὶ ἀγέρωχον καὶ ἤδη κοῦφον· εὐθεῖα μὲν γὰρ ἡ κνήμη τῷ παιδίἐς γόνυ δὲ αἱ χεῖρες–ἀγαθαὶ γὰρ δὴ αὗται πομποὶ τοῦ δρόμου– κόμη τε ἡδεῖα καὶ οὐδὲ ἀκίνητος–ἔοικε γὰρ προσαθύρων ὁ ζέφυρος μετατάττειν αὐτήνὡς μεταπιπτούσης τῇδε κἀκεῖσε ἄλλοτε ἄλλος ὁ παῖς εἴη–ἐπισκύνιόν τε καὶ θυμοειδὲς φρύαγμά ἐστι μὲν ἤδη τῷ παιδίπραΰνει δὲ αὐτὸ ἀκάκῳ βλέμματι καὶ παρειᾷ μάλα ἵλεῳ καὶ προσβαλλούσῃ τι ἁπαλοῦ γέλωτος. ἡ χλαμὺς δέἣν ἀμπέχεταιπαρὰ τῆς μητρὸς οἶμαι· καλὴ γὰρ καὶ ἁλιπόρφυρος καὶ πυραυγὴς ἐξαλλάττουσα τοῦ κυανῆ εἶναικολακεύει δὲ αὐτὸν ὁ Χείρων οἷον λέοντα πτῶκας ἁρπάζειν καὶ νεβροῖς συμπέτεσθαι· νεβρὸν γοῦν ἄρτι ᾑρηκὼς ἥκει παρὰ τὸν Χείρωνα καὶ ἀπαιτεῖ τὸ ἆθλονὁ δὲ χαίρει ἀπαιτούμενος καὶ τοὺς προσθίους ὀκλάσας εἰς ἴσον καθίσταται τῷ παιδί, μῆλα ἀπὸ τοῦ κόλπου ὀρέγων  αὐτῷ καλὰ καὶ εὐώδη–καὶ γὰρ τοῦτο αὐτῶν ἔοικεν ἐγγεγράφθαι–καὶ κηρίον ὀρέγει τῇ χειρὶ σταγόνα λεῖβον δι' εὐνομίαν τῶν μελιττῶνὅταν γὰρ πόαις ἀγαθαῖς ἐντυχοῦσαι κυΐσκωσιπεριπληθῆ τὰ κηρία γίνεται καὶ ἀποβλύζουσι τὸ μέλι οἱ οἶκοι αὐτῶνὁ δὲ Χείρων γέγραπται μὲν ὅσα κένταυρος· ἀλλὰ ἵππον ἀνθρώπῳ συμβαλεῖν θαῦμα οὐδέν, συναλεῖψαι μὴν καὶ ἑνῶσαι καὶ <νὴ> Δία δοῦναι ἄμφω λήγειν καὶ ἄρχεσθαι καὶ διαφεύγειν τοὺς ὀφθαλμούςεἰ τὸ τέρμα τοῦ ἀνθρώπου ἐλέγχοιεν, ἀγαθοῦ οἶμαι ζωγράφουκαὶ τὸ ἥμερον δὲ φαίνεσθαι τὸ τοῦ Χείρωνος ὄμμα ἐργάζεται μὲν καὶ ἡ δικαιοσύνη καὶ τὸ ὑπ' αὐτῆς πεπνύσθαιπράττει δὲ καὶ ἡ πηκτίςὑφ' ἧς ἐκμεμούσωται· νυνὶ δὲ καὶ ὑποκορισμοῦ τι αὐτῷ ἔπεστιν εἰδώς που ὁ Χείρωνὅτι τοὺς παῖδας τοῦτο μειλίσσεται καὶ τρέφει μᾶλλον ἢ τὸ γάλαταυτὶ μὲν περὶ θύρας τοῦ ἄντρουὁ δ' ἐν τῷ πεδίῳ παῖς ὁ ἱππηδὸν ἐπὶ τοῦ κενταύρου ἀθύρων ὁ αὐτὸς ἔτι· διδάσκει ὁ Χείρων τὸν ᾿Αχιλλέα ἱππάζεσθαι καὶ κεχρῆσθαι αὐτῷ ὅσα ἵππῳκαὶ συμμετρεῖται μὲν τὸν δρόμον εἰς τὸ ἀνεκτὸν τῷ παιδίκαγχάζοντι δὲ αὐτῷ ὑπὸ τοῦ ἥδεσθαι προσμειδιᾷ μεταστρεφόμενος καὶ μόνον οὐχὶ λέγει ἰδού σοι κροαίνω ἄπληκτοςἰδοὺ καὶ ἐπικελεύομαί σοι· ὁ ἵππος ὀξὺς ἄρα καὶ ἀφαιρεῖ γέλωτα. λαγαρῶς γάρ μοι  ἱππασθείς, θεῖε παῖκαὶ τοιῷδ' ἵππῳ πρέπων ὀχήσῃ ποτὲ καὶ ἐπὶ Ξάνθου καὶ Βαλίου καὶ πολλὰς μὲν πόλεις αἱρήσειςπολλοὺς δὲ ἄνδρας ἀποκτενεῖςθέων ὅσακαὶ συνεκφεύγονταςταῦτα ὁ Χείρων μαντεύεται τῷ παιδὶ καλὰ καὶ εὔφημα καὶ οὐχ οἷα ὁ Ξάνθος
 
 
CRIANZA DE AQUILES (DESCRIPCIONES DE CUADROS, 2.2)
   
 
Cervatillos, liebres: éstas son las piezas de caza de este Aquiles, el mismo que en Troya habrá de tomar ciudades, caballos e hileras de hombres; los ríos combatirán con él por impedirles fluir; como pago de tales hechos se llevará a Briseida y a siete muchachas de Lesbos, así como oro, trípodes y el destino de los aqueos. Aquí, en cambio, está en casa de Quirón y parece que sus recompensas son manzanas y miel. ¡Ay, Aquiles, cómo te gustan los regalos pequeños, tú que después habrás de despreciar ciudades enteras y una boda con una hija de Agamenón! Tú que, en la trinchera, dominas a troyanos sólo con la voz, tú que matas a diestro y siniestro y enrojeces las aguas del Escamandro, tú y tus caballos inmortales, tú que arrastras el cadáver de Héctor y también tú que ruges de dolor sobre el pecho de Patroclo; así es como fuiste descrito por Homero que te hace cantar y rezar y compartir techo con Príamo.

Este Aquiles, no obstante, todavía no consciente de su valor, es aún un niño que crece bebiendo leche, médula y miel: éste es el que se ha ofrecido al arte del pintor, ese niño al que Quirón cría, tierno, arrogante y ya ligero de pies. Un niño con piernas rectas, unas manos que le llegan a las rodillas —preparadas ya para ser excelentes en la carrera—, cabellera suave y suelta —parece que el Céfiro, jugando, la despeina pues se posa ora aquí, ora allá, y se diría cada vez que se trata de otro muchacho: unas veces el muchacho es arrogante, con la frente despejada, otras se suaviza con una mirada ingenua, con unas mejillas graciosas que le confieren una dulce sonrisa—. La clámide que lo cubre debe de habérsela regalado su madre, creo, ya que es hermosa, color púrpura, con tornasoles rojos y azules.

Quirón lo excita, alabándole, a que como un león capture liebres y a que siga la pista de los cervatillos; justamente ahora acaba de capturar un cervatillo y se acerca a Quirón para reclamar su premio. Quirón, satisfecho de que se lo pida, está al lado del muchacho, con las patas traseras replegadas para estar a su misma altura y le ofrece manzanas que lleva en el pliegue de su manto, hermosas y fragantes —pues también la fragancia parece estar pintada en el cuadro—; y, con la mano, le ofrece también un panal de cera que va destilando gotas de miel, obra de la sabiduría de las abejas. Pues cuando las abejas encuentran buenos prados se hacen fecunda, llenan de cera los panales y todas sus celdillas rezuman miel.

Quirón está representado exactamente como un Centauro. En realidad pintar, una junto a la otra, la parte caballo y la parte humana no tiene nada de particular, pero ensamblarlas y unirlas en una sola, y, por Zeus, de ambas, hacer que una termine y la otra empiece, consiguiendo que tal operación escape a la vista, por más que alguien quisiera adivinar el punto de ensamblaje, eso sí es, creo, digno de un buen artista. Asimismo, en el porte de Quirón, se ha trabajado una mirada que muestre el sentido de la justicia y la prudencia que ha adquirido gracias a ella; la lira también juega su parte ya que por ella ha adquirido cultura. Ahora mismo se ve también algo dulce en su semblante, sin duda porque Quirón sabe que esto tranquiliza a los niños y les da más alimento que la leche.

Aquí vemos una escena a las puertas de la guarida: el chico está en el prado, y el que monta a lomos de un Centauro, jugando, es aún el mismo chico. Es Quirón quien enseña a Aquiles a montar y, para ello, deja que se sirva de él como si fuera un caballo, aunque poniendo mesura a la carrera para favorecer el aprendizaje del muchacho; Quirón hace un giro y sonríe mientras el chico no para de reír de contento. Entonces Quirón le dice solamente: «mira cómo galopo sin necesidad de bridas, mira cómo me animo yo solo en tu honor. El caballo es un animal fogoso y rechaza la risa. Has aprendido a montar conmigo con poco peligro, divino muchacho, y sobre un caballo como yo, pero un día montarás sobre Janto y Balio, y tomarás muchas ciudades, y matarás a muchos hombres, tú corriendo simplemente y ellos huyendo de ti». Este hermoso y favorable presagio le hace Quirón al muchacho, bien diferente al que le hace Janto.*


Nota de la traductora

(*)
Cf. Ilíada XIX, 408ss.: Janto vaticina a Aquiles su muerte.
 
   
 
(Tr) FILÓSTRATO, Descripciones de cuadros, traducción de Francesca Mestre, Madrid: Gredos, Biblioteca Clásica, 1996.