Traducción de Francesca Mestre |
![]() |
|||||||||||||||||||||||
ΑΡΓΩ Η ΑΙΗΤΗΣ. ῾Η διεκπαίουσα τοῦ ποταμοῦ ναῦς ὑπὸ πολλῷ τῷ ῥοθίῳ τῆς εἰρεσίας κόρη τέ τις αὕτη ἐπὶ τῆς πρύμνης ὁπλίτου πλησίον καὶ ὁ ἐμμελὲς προσᾴδων τοῖς τῆς κιθάρας κρούμασι ξὺν ὀρθῇ τιάρᾳ ὅ τε ὑπὲρ τῆς ἱερᾶς ἐκείνης φηγοῦ δράκων πολλῷ σπειράματι κεχυμένος καὶ τὴν κεφαλὴν ἐς τὴν γῆν νεύων ὕπνῳ βρίθουσαν τὸν ποταμὸν μὲν Φᾶσιν γίγνωσκε, Μήδειαν δὲ ταύτην, ὁ δ' ἐπὶ τῆς πρύμνης ὁπλίτης ᾿Ιάσων ἂν εἴη, κιθάραν δὲ καὶ τιάραν ὁρῶντας καὶ τὸν δὴ ἀμφοῖν κοσμούμενον ᾿Ορφεὺς ὕπεισιν ἡμᾶς ὁ τῆς Καλλιόπης. μετὰ γὰρ τὸν ἐπὶ τοῖς ταύροις ἆθλον θέλξασα ἐς ὕπνον τὸν δράκοντα τοῦτον ἡ Μήδεια σεσύληται μὲν τὸ χρυσόμαλλον τοῦ κριοῦ νάκος, φυγῇ δὲ ἵενται λοιπὸν οἱ τῆς ᾿Αργοῦς πλωτῆρες, ἐπειδὴ ἀνάπυστα τοῖς Κόλχοις καὶ τῷ Αἰήτῃ τὰ τῆς κόρης. καὶ τὰ μὲν τῶν τῆς ᾿Αργοῦς ναυβατῶν τί ἄν σοι λέγοιμι; ὁρᾷς γὰρ βραχίονας μὲν ἐξῳδηκότας αὐτοῖς ὑπὸ τοῦ ἐς τὴν εἰρεσίαν ξυντόνου, τὰ δὲ πρόσωπα οἷα γένοιτ' ἂν ἑαυτοὺς σπερχόντων, τὸ δὲ τοῦ ποταμοῦ κλυδώνιον ὑπερκαχλάζον τοῦ τῆς νεὼς ἐμβόλου καταφερομένης σὺν πολλῇ τῇ ῥύμῃ τάχους δεῖγμα. ἡ κόρη δὲ ἀμήχανόν τινα νοῦν δείκνυσιν ἐκ τοῦ προσώπου, ὄμμα μὲν γὰρ αὐτῇ δεδακρυμένον ἐς γῆν ὁρᾷ, περίφοβος δέ ἐστιν ὑπ' ἐννοίας ὧν δέδρακε, καὶ λογισμοῦ τῶν μελλόντων πλήρης, αὐτή τε πρὸς ἑαυτὴν ἀνακυκλεῖν δοκεῖ μοι τὰς ἐννοίας διορῶσα τῇ ψυχῇ ἕκαστα καὶ πεπηγυῖα τὰς τῶν ὀφθαλμῶν βολὰς ἐς τὰ τῆς ψυχῆς ἀπόρρητα. ᾿Ιάσων δὲ αὐτῇ πλησίον ξὺν ὅπλοις ἕτοιμος ἐς ἄμυναν. ὁδὶ δὲ τὸ ἐνδόσιμον τοῖς ἐρέταις ᾄδει, ὕμνους, μοι δοκεῖν, ἀνακρουόμενος θεοῖς τοὺς μὲν χαριστηρίους, ἐφ' οἷς κατωρθώκασι, τοὺς δὲ ἐς ἱκεσίαν τείνοντας, ἐφ' οἷς δεδοίκασιν. ὁρᾷς δὲ καὶ τὸν Αἰήτην ἐπὶ τετρώρου μέγαν τε καὶ [ὑπεραίροντα ἀνθρώπους] ὅπλα μὲν ἐνδεδυκότα ἀρήια γίγαντος, οἶμαί, τινος, τὸ γὰρ ὑπὲρ ἄνθρωπον τοῦθ' ἡγεῖσθαι δίδωσι, θυμοῦ δὲ τὸ πρόσωπον πλήρη καὶ μόνον οὐ πῦρ ἐξιέντα τῶν ὀφθαλμῶν λαμπάδιόν τε τῇ δεξιᾷ αἰωροῦντα, ἐμπρήσειν γὰρ αὐτοῖς πλωτῆρσι τὴν ᾿Αργώ, τὸ δόρυ δὲ αὐτῷ ὑπὲρ τὴν ἄντυγα τοῦ δίφρου πρόχειρον ἵσταται. τί δὴ ποθεῖς τῶν γεγραμμένων (ἔτι); ἢ τὸ τῶν ἵππων; μυκτῆρες μὲν ἀναπεπταμένοι τούτοις καὶ ἀνεστηκὼς αὐχὴν βολαί τε ὀφθαλμῶν ἕτοιμοι ἄλλως τε καὶ ἐνεργοὶ νῦν οὖσαι, δίδωσι γὰρ τουτὶ θεωρεῖν ἡ γραφή, τὸ δὲ ἆσθμα ἐξαιματτομένων ἐς τὸν δρόμον τῇ μάστιγι ὑπὸ τοῦ ᾿Αψύρτου, παραβατεῖν γὰρ τοῦτόν φασι τῷ Αἰήτῃ, ὑπὸ παντὸς ἑλκόμενον τοῦ στέρνου καὶ ἡ τῶν τροχῶν δίνη μόνον οὐ προσβαλοῦσα τῷ ἁρματείῳ σύρματι τὰς ἀκοὰς τὸ τάχος δίδωσι γιγνώσκειν. ἡ γὰρ διανισταμένη κόνις καὶ ἵδρωσις ἐπανθοῦσα τοῖς ἵπποις ἀμυδρὰν τῆς χρόας ποιεῖ τὴν διάσκεψιν. |
||||||||||||||||||||||||
| LA NAVE ARGOS O EETES (DESCRIPCIONES DE CUADROS, 11) | ||||||||||||||||||||||||
Una nave que surca el río con el estruendo de los remos; una joven junto a la proa a cuyo lado se encuentra un hoplita; un hombre que entona un canto al son de la cítara, alta tiara en la cabeza; y una serpiente que repta por aquella sagrada encina, enrollando sus múltiples anillos, la pesada cabeza , por efecto del sueño, se inclina hacia el suelo. Puedes reconocer el río: es el Fasis, y también a Medea, y el hoplita de la proa ha de ser Jasón, y, por la tiara y la cítara que vemos, entendemos que se trata de Orfeo, hijo de Calíope, el situado entre los dos. Medea, después de la prueba de los toros, ha hechizado a la serpiente haciéndola dormir, y el «vellocino del carnero de oro» ha sido robado. De inmediato, los marineros de la nave Argo han emprendido la fuga, al tiempo que la acción de la muchacha llega a conocimiento de los colcos y de Eetes. ¿Qué decirte de los componentes de la expedición de la nave Argo? Tú mismo puedes ver cómo se les hinchan los brazos por la acción de remar, sus rostros son como los de quienes se apresuran, mientras las ondas del río forman torbellinos de espuma con el empuje de la nave que avanza a toda prisa con gran ímpetu. La muchacha muestra un cierto aire de desesperación en la cara y sus ojos miran hacia el suelo, bañándolo de lágrimas; tiene miedo por lo que ha hecho y por la incertidumbre de todo su futuro; me da la sensación de que está encerrada en sus propios pensamientos mientras pasa revista, en su interior, a cada detalle de lo sucedido; las miradas de sus ojos permanecen fijas en los secretos de su alma. Jasón está a su lado, con todo el armamento dispuesto para defenderla. El cantante da el ritmo a los remeros elevando himnos a los dioses y dándoles gracias, me parece, por lo que han conseguido, pero también formulándoles una súplica por lo que temen ahora. Mira a Eetes montado en la cuadriga, alto y sobresaliendo entre sus hombres, armado con los enseres de guerrra de un Gigante, creo —el hecho de que tenga un aspecto sobrehumano así lo da a entender—; el rostro lleno de coraje y lo que sale de sus ojos no es otra cosa que fuego; sujeta una antorcha en la mano derecha, con la que pretende incendiar la Argo con todos sus tripulantes, mientras la lanza está en el asiento del carro, dispuesta a actuar. ¿Qué te gustaría oír sobre lo que representa el cuadro? ¿Algo sobre los caballos? Tienen los hocicos dilatados, el cuello erguido, los destellos de sus ojos muestran su tensión, sobre todo ahora que están excitados —al menos esto nos da a entender el cuadro—, jadeantes en su carrera y enrojecidos de sangre por la fusta de Apsirto —ya que él es el auriga de Eetes—, y el jadeo se percibe en toda la amplitud del pecho; el rodar de las ruedas no sólo impulsa el movimiento del carro sino que hace llegar a nuestros oídos la velocidad que le imprime. Una nube de polvo cubre los caballos sudorosos, y dificulta discernir exactamente su color. |
||||||||||||||||||||||||
|
||||||||||||||||||||||||