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Nota editorial
En las fuentes literarias se mencionan dos esculturas de Eros de Praxiteles, ambas perdidas. La más famosa, el Eros de Tespias, fue esculpida por Praxiteles para el santuario de esta ciudad beocia y, según Pausanias, fue llevada a Roma en época del emperador Calígula, devuelta a Tespias por Claudio y arrebatada de nuevo por Nerón. Existen dos posibles copias del Eros de Tespias, aunque la atribución es muy dudosa: el Eros de Centocelle, una reproducción romana de una obra helenística hallada en el siglo XVIII, actualmente en el Museo Vaticano, y otra en la colección privada del armador griego Niarchos. De ambas copias sólo se han conservado el torso y la cabeza. Asimismo, se ha especulado sobre la posibilidad de que los restos de otro Eros encontrados en 1862 en unas excavaciones del palacio de Domiciano tengan como origen el Eros de Tespias. Los restos (torso más parte de la cabeza, las alas y las extremidades) fueron adquiridos por Napoleón III y luego reconstruidos con escasa fidelidad por el escultor alemán Carl Johann Steinhaüser, que le añadió las coronas funerarias y alteró lo que debía ser la posición original de los brazos. Otra estatua de Eros aparece mencionada en la Historia natural de Plinio y estaba ubicada en el santuario de Parion, en el Helesponto. Asimismo, se ha atribuido a Praxiteles el Eros conocido como Sauróctono llamado así por el parecido de la pose con la del conocido Apolo Sauróctono del Louvre, del que se conservan dos torsos en copia romana, una en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles y otra en el Museo Metropolitano de Nueva York. (S)
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