Traducción de Antonio Rivero Taravillo
 
   
ON SEEING THE ELGIN MARBLES
My spirit is too weak-mortality
Weighs heavily on me like unwilling sleep,
  And each imagin'd pinnacle and steep
Of godlike hardship, tells me I must die

Like a sick Eagle looking at the sky.
  Yet 'tis a gentle luxury to weep
  That I have not the cloudy winds to keep,
Fresh for the opening of the morning's eye.

Such dim-conceived glories of the brain
  Bring round the heart an undescribable feud;
So do these wonders a most dizzy pain,

  That mingles Grecian grandeur with the rude
Wasting of old Time —with a billowy main—
  A sun —a shadow of a magnitude.





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AL VER LOS MÁRMOLES DE ELGIN

Mi espíritu es muy débil: mortal
me pesa como un sueño no querido,
y cuestas y pináculos soñados
de afán divino, anuncian ya mi muerte

como un águila enferma cara al cielo.
Mas es un lujo plácido mi llanto
por no poder guardar los vientos puros
cuando el ojo de la mañana abra.

Tales glorias sombrías del cerebro
le dan al corazón batalla inmensa;
igual estos prodigios me marean

uniendo el esplendor griego a la ruda
devastación del Tiempo: en la tormenta
fulgura un sol, la sombra de lo magno.





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LOS MÁRMOLES DE ELGIN
Dionisos
Frontón oriental, Partenón
c. 447-432 a. C.
British Museum, Londres
Cabeza de caballo del carro de Selene
Frontón oriental, Partenón
c. 447-432 a. C.
British Museum, Londres
Afrodita y Dione
Frontón oriental, Partenón
c. 447-432 a. C.
British Museum, Londres
Centauromaquia
Metopa II, fachada meridional, Partenón
c. 447-432 a. C.
British Museum, Londres
Centauromaquia
Metopa XXX, fachada meridional, Partenón
c. 447-432 a. C.
British Museum, Londres
Centauromaquia
Metopa XXXI, fachada meridional, Partenón
c. 447-432 a. C.
British Museum, Londres
Procesión del festival panatenaico: ganado sacrificial
Bloque XLVI, friso meridional, Partenón
c. 442-438 a. C.
British Museum, Londres
Procesión del festival panatenaico: caballeros
Bloque XLIV, friso septentrional, Partenón
c. 442-438 a. C.
British Museum, Londres
Procesión del festival panatenaico: caballeros preparándose
Bloque XLVII, friso septentrional, Partenón
c. 442-438 a. C.
British Museum, Londres
 
Aspecto que presentaban los mármoles en el almacén de Park Lane de Lord Elgin según un dibujo de Charles Cockerell, c. 1810

Aspecto que presentaban los mármoles en la sala temporal del Museo Británico donde se depositaron según un dibujo anónimo, 1819
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Los «mármoles de Elgin» es el nombre que recibe el conjunto de piezas arqueológicas que fueron transportadas a Inglaterra entre 1804 y 1805 por iniciativa de Lord Elgin, que había sido el embajador inglés en Constantinopla. El conjunto estaba integrado por buena parte del friso, las metopas y otras esculturas que habían sobrevivido del Partenón, una cariátide del Erecteo, y otros restos procedentes del templo de Atena Niké, los Propileos y el mismo Erecteo. Elgin había obtenido, supuestamente, un permiso del gobierno otomano para recoger las piezas caídas durante el sitio de Atenas por parte de los venecianos en 1687 y, entre 1801 y 1803, promovió y financió un sistemático trabajo de expoliación de los restos arqueológicos de la Acrópolis, para lo cual empleó a unos trescientos obreros bajo la dirección, entre otros, del pintor napolitano Giovanni Lusieri. Las piezas fueron embarcadas en buques de guerra británicos. Tras la llegada de las mismas, Elgin, que estaba en bancarrota, las conservó y exhibió durante unos años en un almacén construido al efecto en su casa de Park Lane hasta que consiguió venderlas en 1816 al gobierno, que las depositó en el Museo Británico.

La acción de Elgin generó ya en su tiempo una notable controversia. Muchos lo consideraron un acto de pillaje. Byron, que viajó a Grecia poco tiempo después de la llegada de los mármoles a Londres, trató a Elgin de ignorante y vándalo en unos indignados versos del primer cántico de «Las peregrinaciones de Childe Harold» (1809), permitió más tarde que circulara otro largo poema, «La maldición de Minerva» (1811), dedicado por entero a condenarlo y ridiculizarlo, y calificó los mármoles de «engendros» y «bloques mutilados de arte». Por otra parte, la exhibición de las piezas suscitó un enconado debate histórico y estético, ya que el círculo encabezado por Richard Payne Knigth sostuvo durante años que se trataba de obras romanas de la época del emperador Adriano.

La relación de John Keats con los mármoles fue tardía y se debió a su amistad con el pintor Robert Benjamin Haydon. Haydon era un entusiasta propagandista del valor de las esculturas y relieves traídos por Elgin, de las que había realizado una extensa serie de dibujos en 1808, y había sido uno de los principales protagonistas de la campaña para que el parlamento aprobara su compra. Sus argumentos en favor de la simplicidad y fidelidad a la naturaleza de los «monumentos de Fidias y Pericles» tuvieron una influencia decisiva, junto con los escritos de William Hazlitt, en la afirmación de un nuevo credo respecto al arte griego, en el que la admiración por la escultura helenística, conocido gracias a copias romanas como el Apolo de Belvedere, la Venus de Medici o el Lao
coonte, se desplazó hacia la escultura del período clásico, casi desconocida hasta entonces. La amistad de Keats con Haydon se había iniciado a mediados de 1816 y, en marzo de 1817, éste último y el pintor Joseph Severn acompañaron al poeta a ver por primera vez los mármoles, tras lo cual Keats escribió dos sonetos para reflejar sus impresiones, que poco después serían publicados en The Champion y The Examiner. Uno estaba dirigido al mismo Haydon e introducía un segundo sobre los mármoles, que es el que publicamos aquí. De manera significativa, Haydon había regalado unos meses antes a Keats un ejemplar de la Historia de Grecia de Oliver Goldsmith, y cabe recordar asimismo que la visita se produjo apenas unos meses después de que Keats leyera por primera vez a Homero en la traducción de Chapman, hecho al que había dedicado otro soneto.

Las visitas al Museo Británico se repetirían; según el testimonio de Severn, que se convertiría más adelante en el amigo íntimo que lo acompañaría a Roma y lo cuidaría en su enfermedad terminal, Keats «fue una y otra vez a ver los mármoles de Elgin y se sentaba en cada ocasión durante una hora o más al lado de los mismos en un estado de ensueño». Es indudable que la relación con Haydon y las conversaciones que mantuvo con éste a propósito del arte griego en 1816-1817, así como la repetida visión de los mármoles, tuvieron un duradero efecto en la poesía de Keats. Según Gilbert Highet, «las gráciles figuras de Endimión y la titánica majestad de las divinidades de Hiperión se inspiraron en los mármoles de Elgin, aunque sea imposible afirmar que Keats describió una figura o un grupo determinados». (S)

   
 
(Or) The Poetical Works of John Keats, H. W. GARROD (ed.), segunda edición, Oxford: Clarendon Press, 1958, p. 478.
(Tr) John KEATS, Poemas, escogidos y traducidos por Antonio Rivero Taravillo, Granada: La Veleta, 2005.
The Life and Work of John Keats (1795-1821). Includes biographical and bibliographical information, a selection of poems, critical opinion and images.
 
An Electronic Concordance to Keat's Poetry. Edited by Noah Comet following The Poems of John Keats edited by Jack Stillinger. Romantic Circles, Scholarly Resource (University of Maryland).

Gillen d'Arcy WOOD, «The Strange Case of Lord Elgin's Nose; or, a study in the pathology of Hellenism», paper presented at the Prometheus Unplugged Conference on Romanticism, Emory University, april 1996.

 
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